Luna Llena en Leo: Encender tu centro - habitar tu luz
- Yoganicoletta

- 1 feb
- 2 Min. de lectura

La Luna Llena en Leo llega como una antorcha encendida en medio del camino, recordándote que no estás aquí para esconder tu luz, sino para encarnarla. Esta no es una luna cualquiera, es una revelación. Un retorno al corazón, una cita con tu fuego interior. Leo, regido por el Sol, nos recuerda que nuestra autenticidad es medicina para el mundo, y que cada vez que nos atrevemos a habitar nuestro centro con amor, algo en el universo se reordena. Esta luna te recuerda sutilmente: "reconócete", "reclama tu espacio", "recuerda por qué viniste." Tal vez te sientas más sensible, más emotiva, más consciente de lo que pulsa dentro, permítelo. Siente el rugido sagrado que nace en tu pecho. No se trata de brillar para ser vista, sino de iluminar desde un lugar verdadero, suave, soberano.
La temporada de eclipses se asoma y este momento es un umbral. Estás cerrando un ciclo de expresión y al mismo tiempo sembrando una nueva versión de ti misma. Observa qué parte de tu vida está floreciendo, qué vínculo pide más presencia, qué parte de ti desea ser escuchada con honestidad. No hay apuro, no hay exigencia, solo un recordatorio amoroso de que cuando caminas con el corazón encendido, la vida te responde con dirección. Esta luna te invita a afirmarte desde la gratitud, a mirar el espejo sin juicio y a declarar con firmeza: “Estoy lista para habitarme por completo.”
Haz un espacio. Enciende una vela. Tómate de la mano. Esta luna está aquí para devolverte a ti.
✦ Ritual de Luna Llena en Leo
Cuándo hacerlo: la noche de la Luna Llena o dentro de las 24 horas siguientes.
Materiales
1 vela dorada o amarilla
1 hoja de papel
1 lápiz
1 objeto que represente tu corazón creativo
1 cuenco con agua
Pétalos de flores (idealmente rosas)
3 gotas de aceite esencial de geranio, lavanda o el que tengas en casa
Un espejo
Coloca la vela frente a ti y el objeto del corazón a su lado. Moja la yema de tus dedos en el agua con pétalos y aceites, y llévalos al centro del pecho.
Respira tres veces, lento y profundo.
Di en voz baja:“Mi centro se enciende con consciencia. Activo los códigos de mi verdad interior.”
Escribe tres frases que comiencen con: “Reconozco y celebro…”
Enciende la vela. Toma el objeto del corazón y mírate al espejo.
Di con claridad: “Mi luz ocupa su lugar con presencia, dondequiera que esté y hacia donde vaya.”
Visualiza tu luz expandiéndose desde el pecho. Dobla la hoja y colócala bajo el cuenco con agua. Agradece. Vierte el agua en la tierra y el papel guárdalo en tu bitacora como recordatorio amoroso.
Feliz plenilunio 🌝









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